
Las palomas forman parte del paisaje de cualquier ciudad, pero cuando se instalan en fachadas, cubiertas, patios de luces o naves industriales se convierten en una plaga: ensucian, deterioran los edificios y suponen un riesgo sanitario.
¿Cuándo son un problema las palomas?
Ninguna especie es una plaga por sí misma: lo es cuando su número y su ubicación causan daños. Ocurre cuando anidan en edificios, ensucian zonas de paso, contaminan alimentos en industrias y almacenes o atascan canalones y bajantes.
Riesgos para la salud y para el edificio
- Sus excrementos son ácidos y deterioran fachadas, cornisas, tejados y vehículos.
- Acumulan restos que obstruyen canalones y provocan humedades.
- Pueden transmitir enfermedades como la psitacosis, la histoplasmosis o la salmonelosis.
- Sus nidos albergan ácaros, pulgas y otros parásitos que pueden entrar en las viviendas.
Métodos de control y prevención
El objetivo es que las palomas no puedan posarse ni anidar, sin dañarlas:
- Pinchos o púas en cornisas, alféizares y rótulos.
- Redes de exclusión en patios de luces, balcones y huecos.
- Hilos tensores en barandillas y aleros.
- Limpieza y desinfección de excrementos y nidos, con equipos de protección.
Palomas en comunidades de vecinos
En los edificios, la solución suele pasar por la comunidad, porque las palomas se desplazan de un balcón a otro si solo se protege una vivienda. Valoramos el edificio completo y proponemos las medidas más adecuadas dentro de nuestro control de plagas para comunidades en Zaragoza.
Puedes ampliar información en nuestra ficha de palomas de la enciclopedia. Si tienes un problema con palomas en Zaragoza y alrededores, llámanos al 976 505 672 y te asesoramos sin compromiso.




